El procedimiento es sencillo:
- Lava bien el limón y córtalo en rodajas finas.
- Pela el trozo de jengibre y córtalo o rallado finamente para que tenga un sabor más intenso.
- Aprieta suavemente las hojas de menta entre las manos para liberar los aceites esenciales.
- Pon todo en una jarra y añade el agua fría.
- Déjalo infundir en la nevera al menos una hora, aún mejor durante la noche.
Los principales beneficios
