PARTE 2 — LA CARPETA AZUL
Cuando volví a entrar, mi padre me esperaba cerca de la escalera con Julian a su lado.
Arthur preguntó cómo conocía a Reed. Le hablé del hospital de campaña en Kandahar.
Julian me miró fijamente.
"¿Operaste a un Subsecretario Adjunto?"
"Entonces era teniente coronel", dije. "En una mesa de operaciones, los títulos no importan."
Mi padre reveló rápidamente por qué la presencia de Reed le interesaba.
La empresa de Julian, Vance Defense Logistics, se preparaba para competir por un contrato gubernamental de cuarenta millones de dólares. Arthur quería que organizara una reunión privada con Reed.
"No."
El rostro de Julian se sonrojó.
"Esto podría cambiarlo todo para la empresa."
"No cambio a antiguos pacientes por acceso empresarial."
La expresión de Arthur se endureció.
Me acusó de ser desagradecido y me recordó que el club de campo, la finca familiar y gran parte de nuestra fortuna se habían construido gracias a conexiones en la defensa.
Luego mencioné que el abuelo me había dejado algo.
La confianza de mi padre se resquebrajó.
"¿Qué te ha dado?"
"Su mechero."
Julian se rió, pero Arthur no.
"¿Algún documento?" preguntó. "¿Alguna carpeta?"
La advertencia bajo el mechero de repente se sintió mucho más pesada.
Negué haber recibido nada más y me fui.
