Coloqué la pulsera de Margaret en la guantera y abrí la puerta del conductor.
Phoebe me dedicó una pequeña sonrisa.
"¿A dónde vas primero?"
Miré hacia la carretera.
"Cualquier sitio que tu madre y yo fuéramos posponiendo."
Me senté al volante y apoyé las manos sobre él.
Por un momento, casi pude oír a Margaret sentada a mi lado.
"Algún día, Harold. Quizá cuando seamos jóvenes y temerarios otra vez."
No era joven.
Pero cuando el motor arrancó, entendí que imprudente no siempre significaba descuido.
A veces, significaba gastar el dinero por el que habías trabajado en vez de permitir que otros lo contaran antes de que te fueras.
A veces, significaba elegir nuevos recuerdos mientras seguía honrando los antiguos.
Y a veces, significaba negarse a desaparecer simplemente porque la persona que amabas ya no estaba a tu lado.
Me alejé de la casa con la pulsera de Margaret cerca y la carretera abierta delante de mí.
Por primera vez desde su muerte, no estaba alejando de mi dolor.
Iba conduciendo hacia la vida que aún me quedaba.
