"Porque los adultos pueden tomar decisiones terribles cuando tienen miedo. Pero eso no lo hace aceptable."
Se apartó un poco.
"¿Tengo que verle?"
"No hasta que tú quieras. Y no solo."
Más tarde, Mark entró bajo supervisión.
"Lo siento", dijo.
"También hiciste desaparecer a mamá", dijo Sophie en voz baja.
Ese fue el momento en que comenzó el juicio.
Y el comienzo de la rendición de cuentas.
Pasaron meses.
Terapia. Visitas supervisadas. Investigaciones.
Finalmente, un juez dijo:
"El amor no excusa el engaño."
Sophie llegó a casa despacio.
Primero las tardes. Luego los fines de semana. Luego para siempre.
Una noche entró en mi habitación.
"¿Puedo dormir contigo?"
"Sí", respondí de inmediato.

