No Ethan.
Me reí más fuerte que en años.
En mi pared cuelga una copia enmarcada del certificado de matrimonio de Las Vegas de Ethan—no como dolor, sino como prueba.
Porque personas como Ethan no necesitan venganza.
Escriben su propio final.
Solo tienes que apartarte y dejar que suceda.
Y esta vez, sonreí.
