"Puedes pasarme las herramientas", dijo. "También puedes detenerme si quemo algo."
"No sé cómo, abuelo."
"Entonces los dos aprenderemos, cariño."
La hermana de Thomas extendió nuestra manta de picnic por el jardín.
Los primos pusieron platos y bebidas.
Al poco tiempo, a nadie le importó que siguieran llevando ropa formal.
Sonó mi teléfono justo cuando Gregory bajaba la tapa de la parrilla.
Era Thomas.
"¿Qué ha pasado?" preguntó.
Le conté todo: la invitación falsa, el mensaje borrado, el librito de Mia y la reacción de Eleanor.
Durante varios segundos no dijo nada.
"Alexis, lo siento mucho."
"No lo soy."
Se detuvo.
"¿No lo eres?"
Vi a Gregory enseñando a Mia a usar las pinzas mientras la hermana de Thomas colocaba las margaritas en un tarro de cristal. Los primos rieron mientras el humo flotaba por el jardín.
"Tu madre intentó demostrar que Mia no pertenecía", dije. "En cambio, todos tuvieron que elegir."
"¿Y?"
"La eligieron a ella."
Thomas soltó un suspiro lento.
"¿Qué necesitas de mí?"
"Atrás del límite, Thomas. Eso es lo que necesitamos. Eso es lo que necesita Mia."
"Tienes mi palabra."
