La arrogancia se desvaneció. El respeto ocupó su lugar.
De vuelta en la tienda, Kaden cambió. Saludaba a los clientes. Ralentizó. Miraba a la gente a los ojos.
Una tarde, Arthur regresó.
"Hoy no hay descuento", dijo Arthur con una sonrisa. "Solo de visita."
Detrás del mostrador, Vincent había colocado el DNI en una caja de sombra junto a una foto de bebé antigua.
"Un recordatorio", dijo Vincent.
Tres generaciones permanecieron allí, unidas por la memoria, la pérdida y la comprensión.
Porque cada persona lleva historia.
Y a veces, basta con escuchar para verlo por fin.
