Y las ideas preconcebidas que tenemos de la tercera edad son absolutamente esenciales para vivir.
Una vida en nombre de la autenticidad, del estar bien con nosotros mismos, del placer por aquello que somos sin dar algún peso a los rumores y las opiniones de los demás.
¡Viva Helen y su gran coraje, las nuevas generaciones no pueden que tomar ejemplo de tu alma libre y tan transgresiva!
