Parte 2
Por primera vez esa noche, Charles Whitmore parecía inseguro.
Su mirada se movía del encargado a mí y de vuelta, como si alguien le hubiera entregado un rompecabezas escrito en un idioma que no podía leer.
"¿Qué has dicho?" le preguntó al encargado.
El encargado tragó saliva con dificultad. "Señor Whitmore, esta propiedad fue adquirida el año pasado por Hayes Hospitality Group. La señora Rebecca Hayes es la propietaria principal."
El silencio que siguió fue casi magnífico.
Un tenedor resonó en algún lugar de la habitación. Lily se tapó la boca. Andrew miró a su padre con un desprecio sin disimulo.
Charles forzó una risa. "Eso es imposible."
Sonreí, no porque disfrutara avergonzarle, sino porque había sobrevivido demasiado para permitir que un hombre como él determinara mi valor.
"No es imposible", dije. "Es simplemente información que nunca te molestaste en aprender antes de insultarme."
Su esposa, Margaret, susurró: "Charles, para."
Pero hombres como Charles rara vez se detienen cuando deberían. Solo paran cuando se dan cuenta de que la multitud se ha vuelto en su contra.
Se ajustó la chaqueta. "Bueno, eso es sin duda impresionante, pero ser propietario no borra la educación."
"No", dije. "No lo hace. El mío me enseñó a trabajar."
Un murmullo recorrió la sala.
Me giré hacia Lily. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, y odiaba que esto estuviera ocurriendo el día de su boda. Me prometí a mí mismo hace tiempo que nunca volvería a ser la razón por la que se sintiera insegura en una habitación.
Así que suavicé mi tono.
"Lily, siento que esto haya pasado aquí."
Se levantó inmediatamente y tomó mi mano. "No te disculpes. No has hecho nada malo."
Andrew se puso a su lado. "Papá sí."
Charles espetó: "Andrew, siéntate."
