El tomate es uno de los alimentos más consumidos en el mundo. Aparecen en ensaladas, salsas, guisos y una gran variedad de platos cotidianos. Sin embargo, lo que mucha gente no sabe es que este alimento aparentemente sencillo puede producir efectos muy interesantes en el cuerpo si se consume regularmente.
En los últimos años, varios especialistas han estudiado cómo ciertos compuestos del tomate pueden influir en la salud. Algunos de estos efectos incluso han sorprendido a los profesionales sanitarios.
A continuación, explicamos qué ocurre en el cuerpo cuando los tomates forman parte de una dieta diaria.
El compuesto que hace especial a los tomates
Uno de los componentes más estudiados del tomate es el licopeno, un potente antioxidante natural que les da su característico color rojo.
El licopeno ayuda a combatir los daños causados por los radicales libres en el cuerpo, que pueden contribuir a proteger las células del envejecimiento prematuro y de diversos procesos inflamatorios.
Curiosamente, este compuesto se vuelve más fácil de absorber cuando se cocinan los tomates, especialmente en preparaciones como salsa de tomate o tomates salteados.
