PARTE 2
"Daniel", leyó Tomás, "si estás escuchando esto, significa que ya no estoy aquí para protegerte de lo que te negaste a ver."
Daniel levantó la cabeza bruscamente.
Vanessa dejó de golpear el pie.
La habitación se sentía más pesada.
La carta de Elena explicaba que durante el último año habían desaparecido cosas: efectivo, joyas, cheques, transacciones sospechosas. Al principio, dudaba de sí misma. Luego culpó a la medicación. Pero al final, se dio cuenta de la verdad.
La respiración de Daniel se aceleró.
"¿Qué es esto?" susurró.
Vanessa se rió nerviosamente. "Esto es ridículo. Tu madre no estaba bien—"
"No he terminado", interrumpió Tomás.
Elena había contratado a un investigador privado.
No por venganza—sino porque necesitaba saber si la amenaza venía de fuera... o desde dentro de su propia casa.
Tomás reveló las pruebas:
recibos de casas de empeño. Fotos
de seguridad.
Solicitudes de crédito fraudulentas.
Conversaciones grabadas de Vanessa presionando a Elena para que firmara documentos mientras estaba sedada.
Daniel miró una foto de Vanessa vendiendo joyas.
"No..." susurró.
Vanessa se levantó de golpe. "Eso no prueba nada. Estaba ayudando. Esa casa iba a ser nuestra también."
"Nunca lo fue", respondió Tomás.
Luego leyó el testamento final.
