PARTE 3
En el banco, abrimos la caja de seguridad de Elena.
Dentro: joyas, documentos, un USB y una nota final.
"Si estáis leyendo esto juntos", empezaba, "entonces seguimos siendo una familia."
Daniel se derrumbó.
Dentro había objetos valiosos ligados a nuestra vida juntos—y pruebas lo suficientemente fuertes como para destruir legalmente a Vanessa.
Pero lo más difícil fue el vídeo.
En la pantalla, apareció Elena—frágil, pero tranquila.
"Danny", dijo, "el amor no significa cerrar los ojos. El amor verdadero nunca convierte tu dolor en una excusa para hacer daño."
Daniel lloró más fuerte que nunca.
Elena le dio una elección: dejar que Vanessa se marchara pacíficamente si devolvía lo que había tomado—o buscar justicia.
Daniel eligió claridad.
