Lo que revelaron los análisis
Los exámenes salieron limpios: inflamación renal. Un resultado inesperado para un joven aparentemente de buena salud, que simplemente pensaba que comía bien.

Los médicos han examinado cuidadosamente sus hábitos alimenticios. Y su consumo diario e intensivo de ajo se convirtió rápidamente en un elemento central de la investigación. Hay que decirlo: el ajo sigue siendo perfectamente saludable para la gran mayoría de las personas, consumido en cantidades razonables. Pero en dosis excesivas y con el tiempo, algunos organismos pueden reaccionar de forma diferente dependiendo de su genética, terreno, hidratación o antecedentes.
Este caso recordó a los profesionales sanitarios que incluso los alimentos que se sabe que son beneficiosos merecen ser cuestionados sobre su cantidad.
