Radicales libres. Los antioxidantes de las higas ayudan a combatir los efectos de los radicales libres, reduciendo el riesgo de contraer enfermedades degenerativas y ciertos tipos de cáncer.
Antiinflamatorio. Esta excelente fruta alivia la inflamación y reduce el dolor causado por úlceras estomacales, reumatismo, artritis, abscesos y otras inflamaciones cutáneas.
Los higos deben consumirse cuando están maduros, cuando están bastante blandos y con el tallo aún firme. Se recomienda no comer más de 3-4 higos al día, debido a su ingesta calórica, y combinarlos con una fuente de proteína (ricotta o jamón) y una de buenas grasas (nueces, avellanas y almendras).
