El ajo es probablemente uno de los alimentos naturales más mencionados cuando se habla de parásitos intestinales. Contiene compuestos azufrados y se le atribuyen propiedades antimicrobianas.
También se habla con frecuencia de las semillas de calabaza, que contienen cucurbitacinas, y de la papaya, cuyas semillas han sido investigadas por su posible actividad frente a algunos organismos.
El problema es que los resultados obtenidos en estudios pequeños, experimentos de laboratorio o animales no permiten afirmar que estos alimentos eliminen de manera confiable una infección parasitaria en una persona.
Comer ajo, papaya o semillas de calabaza puede formar parte de una alimentación equilibrada, siempre que no exista una contraindicación. No obstante, estos alimentos no deben presentarse como sustitutos de un diagnóstico ni de un medicamento antiparasitario indicado por un profesional.
## El peligro del ajenjo y el epazote
El ajenjo y el epazote tienen una larga historia dentro de la medicina tradicional. Precisamente por esa reputación, muchas personas preparan infusiones concentradas, extractos o aceites esenciales pensando que una mayor cantidad producirá un efecto más potente.
Esto puede resultar peligroso.
Las sustancias naturales también pueden provocar intoxicaciones, interacciones con medicamentos y daños en determinados órganos. Los aceites esenciales concentrados nunca deben ingerirse sin orientación profesional. El riesgo puede ser mayor en niños, embarazadas, mujeres que amamantan y personas con enfermedades hepáticas, renales o neurológicas.
“Natural” no significa automáticamente seguro.
## No todos los gusanos se tratan de la misma manera
El tratamiento depende del organismo responsable. La Organización Mundial de la Salud señala que medicamentos como el albendazol y el mebendazol son eficaces contra diversas lombrices intestinales transmitidas por el suelo. No obstante, otros parásitos requieren medicamentos diferentes. [Organización Mundial de la Salud](https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/soil-transmitted-helminth-infections)
Por ejemplo, la esquistosomiasis suele tratarse con praziquantel, mientras que determinadas infecciones por *Strongyloides* requieren ivermectina. Los oxiuros pueden tratarse con mebendazol, albendazol o pamoato de pirantel, normalmente con una segunda dosis para combatir los gusanos que nacen después del tratamiento inicial. [CDC: tratamiento de los oxiuros](https://www.cdc.gov/pinworm/hcp/clinical-overview/index.html)
Estos ejemplos muestran por qué no existe una planta ni un medicamento universal que pueda utilizarse indiscriminadamente para cualquier infección.
La dosis también depende de factores como la edad, el peso, el parásito identificado, la situación clínica y, en ciertos casos, la presencia de embarazo o lactancia. Por ello, no conviene automedicarse copiando una dosis encontrada en redes sociales.
## Síntomas que podrían indicar una infección
Las infecciones parasitarias pueden provocar síntomas muy diferentes. Entre los más frecuentes se encuentran:
* Dolor o inflamación abdominal.
* Diarrea persistente.
* Náuseas o pérdida de apetito.
* Picazón intensa alrededor del ano, especialmente por la noche.
* Cansancio o debilidad sin explicación.
* Pérdida involuntaria de peso.
* Anemia o palidez.
* Presencia de gusanos o segmentos blanquecinos en las heces.
* Problemas de crecimiento en los niños.
Estos síntomas no demuestran por sí solos la presencia de parásitos. También pueden aparecer en intolerancias alimentarias, infecciones bacterianas, enfermedades inflamatorias u otros trastornos digestivos.
