Ira y traición
Esa noche, Linda llamó.
"Emily, lo siento mucho."
Las palabras solo alimentaron mi enfado.
"¿Perdona?" Perdí el control. "Renuncié a años de mi vida por ella."
"Hay más en esto de lo que crees."
"Entonces explícalo."
"No puedo."
Me reí amargamente.
"Conveniente."
"Emily—"
"¿La convenciste para que me excluyera?"
"Nunca."
"¿Entonces por qué te dejó todo a ti?"
Linda guardó silencio.
Finalmente, dijo:
"Porque le hice una promesa."
Esa respuesta solo empeoró las cosas.
Colgué.
Por primera vez en años, lloré hasta quedarme dormida.

