"¿Has leído esto?"
"Parte de eso."
"¿Treinta y ocho platos para mañana por la tarde?"
"Tiffany dijo que mamá podía con ello."
Gloria había sido propietaria de Gloria's Corner durante once años. Sabía cocinar para multitudes.
Eso no significaba que cualquiera pudiera crear casi cuarenta platos personalizados de la noche a la mañana sin un esfuerzo enorme.
Tiffany sonrió cálidamente.
"Es el decimoctavo cumpleaños de Kayla. Tú llevas un restaurante. Esto no debería ser tan difícil."
El cumplido sonaba amable.
La expectativa que había debajo no lo era.
Gloria dobló el papel con cuidado.
"Vale."
Solo una palabra.
Llevaba décadas diciendo que sí.
Vale, cuando subieron las facturas.
Vale, cuando Kevin necesitaba aparatos caros.
Vale, cuando desaparecieron mis horas de trabajo.
Vale, cuando los proveedores exigían pagos anticipados.
Para Gloria, vale nunca significó que algo fuera fácil.
Significaba que ella ya había aceptado la carga por sí misma.
"Eres increíble", dijo Tiffany antes de marcharse.
Kevin asintió.
"De verdad que sí."
Diez minutos después, ya no estaban.
Volví a mirar la lista.
"No tenemos que hacer esto", le dije a Gloria.
Empezó a revisar en silencio la nevera.
"Gloria."
Me miró.
"Es el decimoctavo cumpleaños de Kayla."
"Eso no hace que esto sea razonable."
"Lo sé."
"Esperó hasta el último momento."
"Lo sé."
"Esto parece deliberado."
Gloria dejó un cartón de huevos en la encimera.
