La erupción por calor es otra causa frecuente, especialmente en climas cálidos. La obstrucción de las glándulas sudoríparas provoca la aparición de protuberancias rojas que pican o producen escozor, las cuales suelen desaparecer una vez que la piel se enfría.
Las infecciones, tanto virales como bacterianas, también pueden causar manchas rojas. Si estas aparecen junto con fiebre, fatiga o dolor de garganta, es importante consultar a un médico. Algunos medicamentos también pueden provocar cambios similares en la piel.
Aunque muchos casos son leves, debe consultar a un médico si las manchas se extienden rápidamente, no desaparecen o van acompañadas de otros síntomas. Si tiene dudas, lo más seguro es consultar a un profesional de la salud para una evaluación adecuada.
