Cuidar de los demás también es cuidarse a uno mismo.
La salud íntima no es solo un asunto de mujeres. Es responsabilidad de ambos miembros de la pareja, quienes la construyen, preservan y mantienen. Una higiene rigurosa, un estilo de vida equilibrado, una comunicación honesta y revisiones médicas periódicas son pilares fundamentales para todas las parejas, independientemente de su origen.
Porque una relación plena es también aquella en la que se cuidan mutuamente, cada día, en los pequeños gestos cotidianos y también en las decisiones importantes.
Protegernos mutuamente es quizás la definición más hermosa del amor cotidiano.
