Rompe las hojas de laurel en trozos más pequeños si lo deseas. Esto puede ayudar a liberar su aroma mientras hierven a fuego lento.
Si usas jengibre fresco, pela un trozo pequeño y córtalo en rodajas finas. El jengibre es opcional pero aporta un agradable calor al té.
Paso 2: Lleva el agua a fuego lento
Vierte 2 tazas de agua en una cacerola pequeña.
Coloca la cacerola a fuego medio y lleva el agua a fuego lento suave.
No necesitas un hervor vigoroso. Un cocido suave es suficiente para extraer el sabor de las hierbas y especias.
Paso 3: Añadir hojas de laurel y clavos
Cuando el agua empiece a hervir a fuego lento, añade las hojas de laurel y los clavos enteros.
Si usas canela o jengibre, añádelos también en esta etapa.
Remueve suavemente y deja que la mezcla hierva a fuego lento durante aproximadamente 8–10 minutos.
El agua se irá volviendo fragante a medida que las especias liberen sus aceites y sabor naturales.
Paso 4: Deja que el té repose
Después de cocer a fuego lento, apaga el fuego.
Tapa la cacerola y deja que el té repose entre 3 y 5 minutos más.
