Nunca llegamos a ser amigas cercanas, pero sí algo honesto: dos mujeres a las que les habían dado la misma mentira y encontraron la verdad de formas diferentes.
La oficina continuó a nuestro alrededor.
Sonaron los teléfonos.
Café preparado.
La gente escribía.
La mañana avanzó.
Eso es lo que nadie te dice cuando tu vida se rompe.
Continúa.
Y al final, tú también.
