No comprendieron que el duelo no siempre debilita a una persona.
A veces enseña paciencia.
A veces agudiza el juicio.
A veces te muestra exactamente qué debe protegerse.
Durante cincuenta años, construí muebles pensados para soportar la presión, la edad y el tiempo. Una articulación fuerte no colapsa cuando se aplica presión correctamente. Se asienta con más firmeza.
Cuando intentaron romperme, yo hice lo mismo.
La casa sigue en pie.
Sigo en pie.
Y aunque reconstruir la confianza puede llevarme el resto de la vida, la puerta del taller sigue abierta para mi nieto.
