Protege contra el Alzheimer. Los antioxidantes contenidos en las grosellas negras protegen el cerebro de la acción de los radicales libres, aumentando la producción de dopamina, la hormona de la felicidad. Los bajos niveles de dopamina se han asociado con un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.
Alivia la artritis. Los ácidos grasos omega-6 contenidos en las grosellas negras tienen propiedades antioxidantes capaces de reducir los síntomas de la artritis reumatoide, como dolor articular, hinchazón y rigidez, según un estudio británico.
Te hace perder peso. El aceite de grosella negra acelera el metabolismo, promoviendo la producción de serotonina y reduciendo el apetito "emocional". Además, ayuda a activar el tejido adiposo marrón, que quema calorías grasas para obtener energía.
Previene la caída del cabello. La inflamación crónica puede provocar una reducción en el flujo de nutrientes hacia el cuero cabelludo y los folículos. Los ácidos grasos omega-3 contenidos en las grosellas negras alivian la inflamación de las células, promoviendo la circulación sanguínea hacia los folículos.
Protege contra el cáncer. Según el "Journal of the National Cancer Institute", el aceite de grosella negra mata las células cancerosas sin dañar a las células sanas. La composición de ácidos grasos de las grosellas negras protege las membranas celulares, haciéndolas menos susceptibles a la oxidación.
