Como dos personas que habían pasado veinte años convirtiéndose en versiones diferentes de sí mismos y que, de alguna manera, habían encontrado el camino de vuelta.
Por un segundo, Charlotte se quedó paralizada.
Luego ella me devolvió el beso.
Y en ese momento, me di cuenta de algo.
Los mejores momentos de la vida no siempre llegan con fuegos artificiales.
A veces llegan en silencio.
A veces se quedan en tu puerta bajo la lluvia.
A veces son personas que pensabas que habías perdido.
Pero de alguna manera...
Encuentran el camino a casa.
