3. Alimentar a la bestia temprano
Las clemátides son notoriamente muy alimentadoras. Piensa en la enorme cantidad de energía que necesita una planta para subir tres metros de altura y generar cientos de enormes flores del tamaño de platos; no pueden hacerlo con agua simple o suelo mediocre. Para obtener mejores floraciones año tras año, necesitan un gran impulso nutricional.
- La receta de primavera: En cuanto veas los primeros brotes verdes saliendo del suelo en primavera, cubre la zona radicular con un generoso puñado de compost rico y orgánico. A continuación, aplica un fertilizante equilibrado y de liberación lenta para potenciar el desarrollo de los brotes, y ajusta tus técnicas de riego para asegurarte de que los nutrientes se absorban bien hasta la tierra.
4. Proporcionar "apoyo proactivo a las extremidades"
Las clemátides no trepan enrollando sus tallos leñosos principales alrededor de un poste como hace una judía de poste. En su lugar, trepan usando sus tallos de hojas, que actúan como pequeños dedos sensibles que se enroscan alrededor de cualquier cosa estrecha. Si un tallo de hoja no encuentra un soporte más fino que un lápiz, se rinde y la enredadera se desplomará en un montón enredado y desordenado en el suelo.
