Más de 15 señales de alerta temprana de cáncer que nunca debes ignorar

2. Pérdida de peso inexplicable

Perder 4,5 kg o más sin modificar la dieta ni los hábitos de ejercicio se considera una señal de alarma en prácticamente todas las guías de detección precoz del cáncer. La pérdida de peso inexplicable se asocia particularmente con cánceres de páncreas, estómago, esófago y pulmón. Las células cancerosas consumen energía y alteran el metabolismo, lo que provoca pérdida de peso incluso cuando el apetito parece normal.

El cáncer utiliza los nutrientes del cuerpo para crecer y progresar, por lo que estos nutrientes dejan de reponerse. Este “robo de nutrientes” puede causar fatiga extrema junto con pérdida de peso. Si nota esta combinación —pérdida de peso inexplicable acompañada de cansancio—, es motivo para consultar a un médico de inmediato.

3. Fatiga extrema o persistente

Todos nos cansamos. Pero la fatiga relacionada con el cáncer es un caso aparte. La fatiga asociada al cáncer es un agotamiento profundo que ni una buena noche de sueño ni un fin de semana de descanso pueden aliviar: un cansancio intenso que afecta a todos los aspectos de la vida.

Este tipo de fatiga puede ser un signo temprano de cánceres como la leucemia y el cáncer de colon. En la leucemia, la fatiga suele deberse a la anemia, ya que la médula ósea no produce suficientes glóbulos rojos sanos. En el cáncer de colon, la fatiga puede ser consecuencia de la pérdida de sangre del tumor, lo que provoca anemia por deficiencia de hierro. La Sociedad Americana contra el Cáncer considera el cansancio extremo como uno de los principales signos de alerta de cáncer, y señala que puede deberse a que las células cancerosas liberan sustancias que alteran la forma en que el cuerpo obtiene energía. Si la fatiga es intensa, constante e interfiere con la vida diaria, conviene consultar con un médico.

4. Sangrado o hematomas inusuales

La presencia de sangre donde no debería es una de las señales más claras que puede enviar el cuerpo. Las investigaciones demuestran que los hematomas y el sangrado aparecen como señales de alerta temprana en una parte significativa de las personas diagnosticadas con leucemia.

La forma en que se presenta el sangrado es importante para determinar qué tipo de cáncer podría estar involucrado. El sangrado vaginal entre periodos, el sangrado después de las relaciones sexuales y el flujo vaginal acuoso o maloliente pueden ser signos de cánceres ginecológicos como el de cuello uterino o el de útero. Cualquier sangrado después de la menopausia también es motivo de preocupación. La presencia de sangre en las heces puede indicar cáncer colorrectal, mientras que la sangre en la orina puede señalar cáncer de vejiga o de riñón. Cualquier sangrado inexplicable requiere atención médica inmediata.

5. Cambios en los hábitos intestinales o urinarios

Los cambios importantes en las funciones corporales pueden indicar cáncer de colon, de próstata o de vejiga. Algunos síntomas a tener en cuenta son estreñimiento o diarrea persistentes, sangre negra o roja en las heces, heces negras y alquitranadas, micción más frecuente y sangre en la orina.

Los síntomas urinarios persistentes, como la micción frecuente o las molestias, suelen estar relacionados con infecciones, pero en realidad pueden indicar cáncer de vejiga o de próstata. La clave está en la persistencia. Unos días de malestar digestivo después de una comida copiosa son una cosa; semanas de cambios en los hábitos intestinales, heces que han cambiado de forma o consistencia, o dolor recurrente al orinar son un asunto completamente distinto.

6. Un grumo, engrosamiento o masa nueva

Un bulto o hinchazón nueva, sobre todo si es indolora y sigue creciendo, puede ser un signo temprano de cáncer, como linfoma o cáncer de piel. Los bultos en la mama, los testículos, los ganglios linfáticos (cuello, axilas, ingle) o cualquier otra parte del cuerpo que persistan durante más de dos semanas deben ser examinados por un médico.

Los signos de cáncer de mama pueden incluir un bulto en el seno, cambios en el pezón o cambios en la piel, como enrojecimiento o hoyuelos. Los cambios en la piel y el tejido de la axila también pueden ser un signo temprano de cáncer de mama. El mismo informe anual de la Sociedad Americana del Cáncer estima decenas de miles de nuevos casos de carcinoma ductal in situ (CDIS, una forma temprana de cáncer de mama confinada a los conductos mamarios) solo en 2025, lo que subraya la importancia de que cualquier cambio en el seno requiera una evaluación profesional.

7. Cambios en la piel y en los lunares

Los cambios en el color de la piel, las llagas que no cicatrizan, las zonas con picazón o sensibilidad, y los cambios en los lunares existentes justifican una revisión inmediata. La regla ABCDE —Asimetría, Bordes irregulares, Variación de color, Diámetro mayor que el de una goma de borrar y Cambios en la apariencia— es el método estándar de autoexploración para el control de los lunares.

Las pequeñas alteraciones en el tamaño, la forma o el color de los lunares pueden ser sutiles y pasar desapercibidas. Menos conocido es cómo los cambios en la textura de la piel, la aparición de nuevos crecimientos o el picor persistente sin erupción cutánea también pueden indicar cáncer de piel que no es evidente a simple vista. Los autoexámenes mensuales y las revisiones dermatológicas anuales son medidas prácticas a tomar.

 

 

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