Más de 15 señales de alerta temprana de cáncer que nunca debes ignorar

8. Ganglios linfáticos inflamados

En ocasiones, la inflamación de los ganglios linfáticos puede ser el primer signo de cáncer. Esto suele ocurrir con el linfoma, un tipo de cáncer de sangre que se desarrolla en los ganglios linfáticos. Otras veces, los ganglios linfáticos pueden inflamarse si un cáncer de otra parte del cuerpo se ha extendido a ganglios linfáticos cercanos.

La inflamación de los ganglios linfáticos relacionada con el cáncer suele presentarse como masas firmes e indoloras que persisten y crecen con el tiempo, a diferencia de la inflamación causada por infecciones, que fluctúa y desaparece. Consulte a un profesional de la salud si sus ganglios linfáticos inflamados no tienen una causa conocida, siguen aumentando de tamaño o han estado inflamados durante 2 a 4 semanas, se sienten duros o gomosos y no se mueven al presionarlos, o si se acompañan de fiebre, sudores nocturnos o pérdida de peso.

9. Fiebre o sudores nocturnos inexplicables

Los sudores nocturnos y la fiebre que aparecen sin motivo aparente pueden ser señales tempranas de cánceres de la sangre como la leucemia o el linfoma, y ​​a veces aparecen antes que cualquier otro síntoma.

Los sudores nocturnos, la fiebre persistente y la pérdida de peso inexplicable son tres de los síntomas más comunes del linfoma. Para que se consideren posibles signos de cáncer de sangre, cada uno debe cumplir con criterios específicos: los sudores nocturnos deben ser profusos, requiriendo cambiarse la ropa de dormir al menos una vez antes de la mañana; la pérdida de peso debe ser del 10 % o más del peso corporal; y la fiebre debe ser persistente, superior a 38 °C (100.4 °F), y no deberse a una infección subyacente. Cuando se presentan estos tres síntomas juntos, es urgente una evaluación médica.

10. Ictericia (coloración amarillenta de la piel o los ojos)

La ictericia —el color amarillento de la piel y la esclerótica— es una de las señales visuales más evidentes que produce el cuerpo. Se debe a la acumulación de bilirrubina, una sustancia producida en el hígado. Cuando el conducto biliar común se obstruye, la bilis no puede llegar a los intestinos. Los cánceres que se originan en la cabeza del páncreas se encuentran cerca de este conducto y pueden comprimirlo cuando aún son pequeños, lo que a veces permite detectarlos en una etapa temprana.

Además del característico color amarillento, la ictericia también puede causar orina más oscura de lo normal y heces de color claro o arcilla.  El Informe de Progreso Oncológico 2025 de la AACR  señala que la tasa de supervivencia relativa general a 5 años para el cáncer de páncreas es de tan solo el 13 %, por lo que la detección temprana de los signos de alerta, incluida la ictericia, es fundamental. Cualquier caso de ictericia sin una causa aparente debe ser evaluado por un médico de inmediato.

11. Dificultad para tragar

La dificultad para tragar, conocida médicamente como disfagia, es el síntoma más común del cáncer de esófago. Los pacientes pueden sentir dolor o ardor en el pecho al tragar, o tener la sensación de que la comida se les ha atascado en el pecho o la garganta.

A medida que el cáncer de esófago progresa, la dificultad para tragar suele empeorar con el tiempo, pasando de alimentos sólidos a blandos e incluso a líquidos. Esta progresión es una característica clave de los síntomas del cáncer de esófago. La dificultad para tragar también puede indicar cáncer de estómago, de garganta y, en algunos casos, de pulmón, cuando un tumor presiona las estructuras cercanas. La sensación de que la comida se atasca y que persiste o empeora durante varias semanas justifica una evaluación médica, independientemente de lo leve que parezca inicialmente.

12. Dolor persistente

Si el dolor persiste y no desaparece con medicamentos, ejercicio u otras técnicas para aliviarlo, es posible que algo no esté funcionando correctamente en el organismo. Los dolores de cabeza frecuentes o persistentes pueden ser un síntoma poco frecuente de un tumor cerebral, mientras que el dolor abdominal o pélvico puede indicar cáncer de colon, recto u ovario.

El dolor óseo suele atribuirse a la artritis o a una lesión, pero también puede ser un síntoma de cáncer de hueso o metástasis. El dolor en la parte media de la espalda puede ser síntoma de cáncer de páncreas, causado por un tumor que invade nervios u órganos cercanos al páncreas. Si experimenta dolor nuevo, inexplicable, persistente y que no responde a los tratamientos habituales, conviene consultar a un médico, sobre todo si se combina con otras señales de alerta de esta lista.

13. Hinchazón que no desaparece

Todos nos sentimos hinchados de vez en cuando. Pero la hinchazón que dura más de dos semanas puede ser un signo de cáncer de ovario, así como de diversos cánceres gastrointestinales.

El cáncer de ovario se asocia particularmente con este síntoma, y ​​la sutileza de su presentación contribuye a su peligrosidad. La hinchazón persistente que se presenta casi a diario, especialmente cuando se acompaña de sensación de saciedad rápida, molestias pélvicas o cambios en los hábitos urinarios, es un patrón que conviene consultar con un médico. Las mujeres que experimentan este conjunto de síntomas deben solicitar una evaluación completa.

 

 

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