PARTE 2: EL ANUNCIO SECRETO
Tres días antes de la boda, un mensajero entregó un sobre de nata.
Dentro había una sencilla llave de latón atada con una cinta azul.
Llamé inmediatamente a Walter.
"¿Qué abre?"
"Lo descubrirás."
"¿La mansión?"
"No."
"¿Una caja fuerte?"
"Guárdalo contigo."
Llevé la llave en mi bolso durante el ensayo y la escondí bajo el ramo durante la ceremonia.
Algo en esa pequeña y ordinaria llave me molestaba más que la fortuna perdida de Walter.
A mitad de nuestros votos, Walter cogió el micrófono.
El salón de baile quedó en silencio.
"Mi novia no sabe ni un detalle muy importante sobre mi fortuna", anunció.
Mis manos se apretaron alrededor del ramo.
Por fin, pensé.
La mansión.
El fondo fiduciario.
Quizá incluso un yate secreto.
Walter me miró directamente.
"Sally cree que se va a casar con mi fortuna. Pero la verdad es que no la poseo."
Le miré fijamente.
"¿Qué?"
"Yo me encargo."
Un hombre de aspecto serio cerca de la entrada se levantó y se acercó a nosotros. Había supuesto que era uno de los parientes de Walter, pero en realidad era el abogado de la familia.
Me entregó un portafolio de cuero.
La esperanza regresó de inmediato.
Quizá contenía escrituras de propiedad, documentos fiduciarios o mapas que mostraban varias islas privadas.
