La carta que estaba escondida
Al día siguiente, Susan reunió a sus familiares.
Colocó la caja sobre la mesa.
—Antes de acusar a Sam, quiero que lean algo.
Sacó una carta.
Era antigua.
Estaba dirigida a su hijo.
Susan la había escrito años atrás.
En ella hablaba de todo lo que había hecho por él y de cuánto deseaba recuperar la relación.
Pero nunca la envió.
—¿Por qué no?
Preguntó su nieto.
Susan respondió:
—Porque finalmente entendí que no podía obligar a nadie a quererme.
El silencio fue absoluto.
Entonces sacó otra carta.
Esta vez era reciente.
La había escrito pocos días antes de que Sam la llevara a su casa.
En ella había dejado instrucciones muy claras.
No quería que su familia recibiera la casa.
Tampoco quería que Sam se quedara con ella.
Había tomado otra decisión.
