Mi novio me empujó a la piscina en la recepción y lo llamó "solo una broma", así que le di una sorpresa que nunca olvidará

Parte 3: La recepción

La boda en sí fue preciosa.

Nos situamos bajo un impresionante corto de rosas en una preciosa finca e intercambiamos votos rodeados de todos los que amábamos.

Tras la ceremonia, la recepción se trasladó a la terraza junto a la piscina. Doscientos invitados llenaron la sala, riendo, bailando y charlando mientras la música flotaba en el cálido aire de la tarde.

Todo parecía perfecto.

Theo se movía entre la multitud sin esfuerzo, exactamente como siempre — estrechando la mano, haciendo bromas, encantando a todos y cada uno de los que le rodeaban.

Le observaba desde el otro lado de la terraza y recuerdo pensar en lo afortunada que era de haberle encontrado.

Luego se acercó al micrófono cerca de la piscina.

Solo con fines ilustrativos

"Hola a todos", anunció con esa sonrisa tan familiar. "¿Puedo tener vuestra atención un segundo?"

La multitud fue silenciando poco a poco.

Alguien al fondo bromeó: "¿Ya es hora de discurso?"

Theo se rió. "No exactamente. Solo necesito a mi hermosa esposa aquí un momento."

Luego me tendió la mano.

Sonreí y me acerqué, convencida de que había planeado alguna sorpresa romántica.

La extraña llamada de advertencia de antes ya no estaba en mis pensamientos.

"¿Qué estás tramando?" Pregunté en voz baja cuando llegué a él.

"Bueno, dijiste que esperabas una sorpresa hoy. ¡Así que aquí está!"

Antes de que pudiera reaccionar, sus manos golpearon mis hombros.

Entonces empecé a caer.

Grité mientras me lanzaba a la piscina.