Una tarde lluviosa, por fin abrí la última carta.
Fue corto.
Dijo que quería a mi madre.
Dijo que me quería.
Decía que el miedo le hacía esconderse... y la vergüenza le mantenía en silencio.
Admitió que la única relación que tenía conmigo... se construyó sobre distancia y servicio.
Y que fue el mayor fracaso de su vida.
Me quedé con eso durante mucho tiempo.
Luego le hice la foto a él y a mi madre... y la colocó en mi repisa.
Boca arriba.
Por primera vez en veinte años...
Entendía por qué seguía volviendo.
No porque supiera quién era.
Sino porque reconocí algo en él.
Soledad.
Y en algún lugar muy profundo dentro de mí...
Elegí contestarla.
La gente dice que la vida cambia en un solo instante.
No creo que eso sea cierto.
A veces cambia en decenas de pequeños momentos tranquilos...
Eso solo tendrá sentido más adelante.
