Tengo 102 años: hice esto y dejé de despertarme para orinar por la noche, según mi experiencia.

En pocos días empecé a despertarme menos. En unas semanas pasé de levantarme tres o cuatro veces a solo una. Y meses después, muchas noches ya dormía de corrido.

El pequeño ejercicio que hago todas las mañanas

También incorporé un hábito muy sencillo.

Cada mañana hago 30 caídas suaves de talones.

Me pongo de pie, subo lentamente sobre la punta de los pies y luego dejo caer los talones al suelo con firmeza, sin brusquedad. Este movimiento activa la circulación de las piernas y ayuda a que la sangre vuelva mejor hacia el corazón.

Toma menos de un minuto.

Pero con el tiempo sentí mis piernas menos pesadas y mis noches mucho más tranquilas.

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