Daniel — El primer rechazo
Su primera parada fue el despacho de abogados de Daniel en una torre de cristal en el centro.
La recepcionista se tensó de inmediato al verle—un anciano con ropa gastada, oliendo levemente a lluvia y tierra.
Ella llamó arriba a regañadientes.
La voz de Daniel llegó por el interfono casi al instante.
"Dile que estoy ocupado."
Minutos después, Daniel bajó enfadado con un traje a medida, ya irritado.
"Papá... ¿en serio?" dijo con brusquedad. "No puedes aparecer así como así. Tengo clientes."
Samuel esbozó una pequeña sonrisa esperanzada.
"Estaba cerca. Pensé que podríamos hablar."
Daniel suspiró, ya mirando a su alrededor como si estuviera avergonzado.
Luego le metió unos billetes de cientos de dólares en la mano a su padre.
"Consigue un hotel. Límpiate antes de volver a venir aquí."
Y así, de repente, se fue.
Samuel estaba de pie en la acera, los billetes temblando en su mano, el tráfico pasando a toda velocidad como si no existiera.
Pero seguía creyendo que Rebecca sería diferente.
Rebecca — Oculta como un secreto
Rebecca abrió la puerta de su piso y se quedó paralizada.
"Papá..." susurró con urgencia. "Dios mío. Entra por detrás. Date prisa."
Lo arrastró por los pasillos de servicio, evitando el salón principal.
"No puedo permitir que la gente te vea así", dijo rápidamente. "Tengo invitados esta noche."
Le dio sopa fría y le dijo que durmiera en la lavandería.
Esa noche, Samuel la escuchó por teléfono:
"Simplemente apareció. Es tan embarazoso... Espero que no esté pidiendo dinero otra vez."
Antes del amanecer, se fue sin despertarla.
