Mi mente repasaba posibilidades horribles.
¿Había otra mujer?
¿Se había casado conmigo por dinero?
¿Planeaba irse?
¿Era todo una mentira?
Quería irrumpir por la puerta.
Quería respuestas.
En cambio, me aparté en silencio.
Si Aaron había pasado quince años ocultando algo, una hora más no me mataría.
Necesitaba saber la verdad.
Así que decidí seguir el juego.
