Para los adultos mayores, adaptarse a estas exigencias puede ser un reto, pero también representa una oportunidad para reforzar hábitos saludables. Mantener una buena condición física, realizar actividad física con regularidad, llevar una dieta sana y participar en cursos de conducción defensiva son acciones recomendadas para garantizar la seguridad al volante. Además, explorar opciones de movilidad alternativas, como el transporte público o el apoyo familiar, puede ayudar a mitigar cualquier limitación.
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