Tengo 102 años: hice esto y dejé de despertarme para orinar por la noche, según mi experiencia.

El cambio más simple que transformó mis noches

Una noche decidí probar algo distinto.

Noventa minutos antes de acostarme, me recosté en el sofá y levanté las piernas, dejando los talones más altos que el corazón durante unos 20 minutos.

Nada más.

Mientras leía o escuchaba la radio, el líquido acumulado comenzaba a circular antes de dormir. Así el cuerpo eliminaba parte de ese exceso antes de que yo me acostara.

La diferencia fue increíble.

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