El cambio más simple que transformó mis noches
Una noche decidí probar algo distinto.
Noventa minutos antes de acostarme, me recosté en el sofá y levanté las piernas, dejando los talones más altos que el corazón durante unos 20 minutos.
Nada más.
Mientras leía o escuchaba la radio, el líquido acumulado comenzaba a circular antes de dormir. Así el cuerpo eliminaba parte de ese exceso antes de que yo me acostara.
La diferencia fue increíble.
