« Parce que j'aime aussi qui tu es maintenant », ai-je dit, et ma voix tremblait. « Je t'aime dans cette cuisine. Je t'aime dans ce sweat à capuche. Je veux juste que tu aies une bonne soirée. »
Elle a claqué sa porte si fort que les cadres photos ont bougé.
« Pour qui ? », a-t-elle crié. « Pour toi ? Pour lui ? »
Elle a claqué sa porte si fort que les cadres photos ont bougé.
Je suis restée là, le téléphone toujours dans la main.
J'ai failli appeler Eli à ce moment-là. J'ai failli traverser la pelouse et lui dire de poser l'aiguille, que j'avais eu tort, que j'étais désolée pour ses doigts.
Au lieu de cela, j'ai marché.
Sa mère m'a fait entrer sans un mot et m'a montré les escaliers.
Ce n'était pas à moi d'ouvrir.
Abrí su puerta.
Durmió frente a la máquina de coser, con la mejilla apoyada en la mesa, una mano aún envuelta alrededor de un carrete de hilo. Mis fotografías se imprimieron y se extendieron en el suelo junto a él, con los nombres rodeados a lápiz. El vestido descansaba sobre un maniquí detrás de él.
Marfil. Estructurado. Las rosas florecían en niveles a lo largo de la falda, como un jardín en el que alguien había crecido una noche.
Me acerqué.
Había algo dentro de una de las rosas. Pequeños puntos, quizá palabras, ocultos en los pliegues de la seda, donde tienes que levantar el pétalo para verlo.
Estaba haciendo algo para el que aún no tenía nombre.
Extendí la mano y luego paré.
No me correspondía a mí abrirla.
Cubrí a Eli con una manta de su cama y apagué la lámpara.
Mientras caminaba hacia casa por el oscuro patio, lo entendí.
No estaba haciendo un vestido.
Estaba haciendo algo para el que aún no tenía nombre.
El baile llegó más rápido de lo que me hubiera gustado. Eli estaba en nuestro porche, vestido con un traje, con una bolsa de ropa colgada del brazo como si fuera algo sagrado.
Usó el nombre de Mason para ella.
Hazel abrió la puerta de su habitación para rechazarle. Entonces vio el vestido.
Seda marfil. Rosas voluminosas floreciendo a lo largo de la falda como un jardín en movimiento.
"Eli", susurró. "¿Dónde has..." »
"Póntelo, avellana."
